2026-08-10

Antes de fundar Sujetar, antes incluso de saber qué era un plan de negocios, ya estaba haciendo negocios. De niño hacía rifas para juntar algo de dinero. Más adelante, en la adolescencia, alquilaba luces psicodélicas para fiestas y quinceañeros de amigos.
En paralelo empecé a meterle mano a las computadoras — arreglar equipos, formatear, resolver lo que fuera. Eso, sumado a trabajos sueltos de imprenta y fotografía, fue mi verdadera escuela de negocios: aprender a cobrar, a cumplir, a resolver con lo que tenía a mano.
Nada de esto estaba planeado. Era simplemente curiosidad y necesidad trabajando juntas. Con el tiempo, esa misma curiosidad se convirtió en visión empresarial — pero el origen fue mucho más simple y mucho más terrenal de lo que cualquier bio corporativa cuenta.